miércoles, 8 de agosto de 2012

UN ACERCAMIENTO AL ESPACIO TEATRAL Y AL DISEÑO ESCÉNICO - INTRODUCCIÓN

Se me ha estado solicitando que escriba un poco más sobre las diapositivas que he ido colocando en el blog, como consecuencia estoy convirtiendo en un libro esta serie de  post que son las diapositivas de algunas de mis exposiciones. Aquí una primera entrega.
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Introducción
En todo hecho teatral, la vida toma el escenario, se apropia del espacio, lo hace suyo y en este proceso de ocupación se descontextualiza a sí misma. Creo que esta afirmación no puede ser negada, ya que toda experiencia parte de la vida misma, la vida vivida por nosotros o vivida por otros, o si quieren vivida por nosotros a través de la experiencia del otro. Sin embargo esta vida no es la misma en la escena, es una vida descontextualizada, una vida extra cotidiana, una otra vida que se crea a sí misma, paralela, alterna, efímera.
Cualquier experiencia nuestra se da en un espacio y en un tiempo. Por lo tanto el espacio teatral es único para cada experiencia, tan efímero como la situación dramática, existe en ese momento en una realidad compartida y vivencial, luego sólo existirá en el recuerdo del registro emocional, intelectual o tecnológico. Esa realidad potente y fugaz, en una existencia compartida entre escena y público, es el núcleo de su esencia, su fuerza y también su debilidad.
Hace poco veía a mi hijo maravillarse mientras armábamos una de esas pistas de carreras para autitos con sus recorridos helicoidales, curvas imposibles y rampas a no sabes dónde, pero cuando la pista fue atravesada por el autito y lo vio girar 360° sin caerse, entrar a una curva sin salir disparado y saltar una rampa que lo lleva al inicio del circuito, su sorpresa, su alegría y su placer llegaron a tal punto que la maravilla inicial quedó al nivel de apatía. Inmediatamente en mi cabeza se encendió una luz: “Exactamente de esa manera es que el espacio teatral se tiene que comportar”.
Pues sí, el espacio de la escena puede ser muy impactante, muy plástico, visualmente muy innovador, pero es cuando los personajes lo atraviesan, lo usan, lo viven, cuando este tiene que estallar, estallar para el público. Pero ojo, al igual que la pista de carrera, en la que lo genial es ver al autito desplazarse en maniobras imposibles, el espacio teatral me debe llevar siempre al actor, al agente primordial de este hecho artístico que llamamos teatro, entablando relaciones de comunicación con el público.
Otro elemento, mencionado un tanto tangencialmente, pero no menos importante es el tiempo, afirmamos ya que toda experiencia se da en un tiempo, la teatral no escapa a la regla, sin embargo su extra cotidianeidad la hace muy particular, y aquí hablamos de una primera triada (encontraremos muchas a lo largo de esta investigación), el tiempo de la escena, el tiempo de la experiencia del actor y del público y el tiempo de la realidad extra escénica, es decir la del mundo real.


Esta reflexión sobre el tiempo, me conduce ineludiblemente a configurar otra triada para el espacio: el espacio de la escena, el espacio de la experiencia de diálogo que alberga a la escena y al público y el espacio real cotidiano, extra escénico que contiene a todos.
Más adelante iremos desarrollando estos puntos que por ahora sirven para delinear el marco sobre el cual abordaré el tema del espacio teatral para luego pasar a la creación de este espacio, es decir al diseño escénico.