MIS 25 AÑOS EN LA ENSAD: 1ERA ETAPA de 1985 a 1987
Mi primer periodo fue de 1985 a 1987. Llegué a la escuela
tras haber terminado la carrera de Arquitectura y cursar el segundo año de Pintura en la
ENSABAP (Bellas Artes). Muchas cosas se cruzaron en ese momento: durante mis
estudios universitarios había tenido un acercamiento al teatro experimental
(tema de otra anécdota que me conecta con Mario Delgado y Teatro del Sol) y,
estando en Bellas Artes, empezó a surgir mi interés por la escenografía. Era
algo lógico al combinar mis capacidades, gustos y aptitudes.
Así llegué al Parque de la Exposición, buscando La Cabaña,
el único local de la escuela en ese momento, con el objetivo de tomar cursos
libres de Escenografía. Me recibieron bien, pero me informaron que esos cursos
no existían (hoy tampoco). Sin embargo, terminé en la oficina de la Dirección.
¿Cómo llegué allí? No lo recuerdo, pero ese fue el inicio de estos 25 años.
Allí descubrí que sólo podía considerarme escenógrafo si
antes era un hombre de teatro. Así fue: vivía entre libros y separatas de la
biblioteca, participando en algunas de las clases de Hernando Cortés, Ernesto
Ráez y Eduardo Núñez (allí aprendí iluminación, gran maestro) y cuando no
estaba en el taller de Arturo Villacorta aprendiendo a elaborar máscaras,
utilería y colaborando con bocetos para él y para Eduardo. Me sentía pleno a
mis 23 años, colaborando en diseños y participando en el taller
En 1986 conocí a Edgard Guillén, que había sido contratado como docente en la escuela, quien afianzó mi visión de un teatro experimental y arriesgado. Ese año fue mi verdadero inicio profesional en el teatro. Trabajé con Guillén en Chejov o Una mirada desde el jardín de los cerezos, participando en todo el proceso creativo. Diseñé iluminación y operé luz y sonido por primera vez. Para entonces, ya impartía cursos de Diseño Escenográfico, Dibujo Técnico y Arquitectura Teatral. Sentía que estaba formando nuevos escenógrafos.
Así transcurrieron esos tres años de aprendizaje y
cuestionamiento, retroalimentados por mi trabajo artístico. Me movía entre mi
labor como arquitecto, docente, artista plástico, escenógrafo, iluminador y
hasta músico. Finalmente, llegó la primera pausa, necesaria para sistematizar y
aplicar esos intensos años de acumulación de conocimiento y experiencia.
(Esta historia continuará...)
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